Los animales de compañía serán “seres sintientes” en el Código Civil español

 

Los animales no son cosas. ¿O sí?

Según a quién se lo preguntes y dónde se lo preguntes. También depende de en qué esfera se lo preguntes, si en la moral o en la legal. Centrándonos en la legal (porque en la moral los animales NO son algo, sino alguien), un animal en España es una cosa (las Comunidades Autónomas tienen competencia en esta materia y Cataluña ya hace referencia a los animales como “no cosas” en su Código Civil, pero no ha creado una categoría específica para ellos). Así, un perro viene a asemejarse, en nuestro país, a una mesa que anda y se mueve de un sitio para otro, con intereses propios y capacidad de sentir y de sufrir. Ridículo, ¿verdad?

Ello ha significado, durante años y al margen de la legislación específica de las Comunidades Autónomas, que en general, los animales fueran tratados como bienes muebles en el territorio español. Uno de los detalles que la gente suele desconocer es que, debido a dicha categoría, pueden ser embargados. Imagínate no pagar un préstamo y que te embarguen el sueldo, el coche, el televisor y a tu perro y tus dos gatos.

El Código Civil es la norma en la que se establece la categoría en la que se incluyen los animales, siendo en dicho código donde deberán ser considerados “no cosas”, “personas no humanas” (os recomiendo la lectura de este artículo que habla al respecto) o seres sintientes, como se aprobó el pasado martes, día de San Valentín, en el Congreso de los Diputados, una proposición no de ley por la cual se insta al Gobierno a promover todas las reformas legales que sean necesarias para que en dicho Código Civil español exista una categoría nueva, específica para los animales considerados de compañía. Así, serían considerados “seres sintientes”, como desde 2009 se estableció en el Tratado de Lisboa (TFUE) firmado por la Unión Europea, en su artículo 13. De este modo, se trata de mejorar la situación de algunos animales en el ordenamiento jurídico, entre otros, evitando la posibilidad de que sean embargados en procedimiento judicial alguno.

Será lento, pero es un gran paso que sin duda los juristas explotaremos al máximo en los tribunales y ante la Administración. Animo a todas las asociaciones de defensa animal y a todas las protectoras a nombrar el artículo 13 del Tratado de Lisboa y de tratar a los animales como “seres sintientes” en todas las instancias y denuncias o similares que dirijan al Ayuntamiento, al Departamento/Consejería de Medio Ambiente o análogo. Aun así, en España hemos desaprovechado la oportunidad de elaborar una reforma en profundidad que beneficiara a todos los animales, como ya han hecho otros países (como Portugal recientemente o Francia hace un par de años). Siempre vamos un paso por detrás en este tipo de avances…

Lo interesante es, a partir de aquí, que trabajemos para conseguir una ley marco en el territorio español que establezca unas bases de bienestar animal a partir de las cuales las Comunidades Autónomas puedan legislar, sin que se creen las diferencias que se crean actualmente entre ellas. Solo así este país avanzará con paso firme. Sin pausa pero con algo de prisa, que a ellos les va la vida en esto.

 

 

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