Animales como “personas no humanas”

 

La personalidad engloba un conjunto de características psíquicas y emocionales de cada individuo. Es la que dirige las actitudes y los pensamientos de las personas, por lo que existen tantas personalidades como individuos que disponen de ella; no las hay dos exactamente iguales. De hecho, ser considerado ente dotado de personalidad es una de las características que se exige para que se te pueda considerar “persona”. En el aspecto sociológico, se le atribuyen a las personas otras cualidades, como la de formar grupos sociales y familiares. En el ámbito del Derecho, se considera persona a quien es sujeto de derechos. ¿Son pues, los animales no humanos, personas? Veamos alguna información al respecto.

La importancia legal de ser considerado “persona”.

Para el ordenamiento jurídico español, los animales son objetos; cosas (con la salvedad del Código Civil de Catalunya, que ya no los considera así). El hecho de ser considerado un objeto ante las leyes, significa que no eres sujeto de derechos, sino que eres propiedad de alguien y que serán los derechos de tu propietario, en todo caso, los que se verán protegidos. Si de ellos sales beneficiado como objeto, esto será todo lo que la legislación te ofrezca.

Durante muchísimos años, los animales no humanos han sido considerados objetos sin que existiera apenas movimiento contrario a ello. Poco a poco, se fueron levantando voces que reclamaban que los individuos de algunas especies fueran consideradas sujetos de derecho y, por lo tanto, fueran considerados personas.

Ya en el Código Civil encontramos distinción entre persona física y persona jurídica, motivo por el cuál algunos humanos, entre ellos Steven Wise, consideraron que debía crearse una nueva categoría jurídica bajo el nombre de “persona no humana”, para englobar en ella a ciertos animales como, por ejemplo, los Grandes Simios. Así, serían sujetos de Derecho reconocidos por la ley y se podría legislar teniendo en cuenta sus intereses y necesidades y no las de un humano que ostentara un título de propiedad hacia ellos.

Tuve el placer de conocer al Sr. Wise en el marco de la V Edición del Máster en Derecho Animal y Sociedad que cursé en la UAB, y fue un enorme placer oírlo hablar de esta materia.

Es importante recalcar que, cuando hablamos de “personas no humanas”, nos solemos referir a ciertas especies de simios (orangutanes, chimpancés, gorilas y bonobos especialmente), pero cada vez más se alzan grupos que reclaman que los delfines y las ballenas también deben ser incluidos. Todo ello porque la consideración de “persona no humana” está relacionada con las capacidades cognitivas de los individuos de cada especie. Cuanto más conocemos a los demás animales, más nos damos cuenta de que no estamos cubriendo sus necesidades.

Sandra, una de las que marcó la diferencia.

Muchos son los grupos que llevan años luchando por liberar animales que se encuentran en cautividad en centros que pueden ser totalmente comparados con las cárceles de humanos como, por ejemplo, los zoológicos y los acuarios.

En este caso, Sandra, era una orangutana de 29 años de edad (edad avanzada ya para un individuo de su especie) que vivía en el zoológico de Buenos Aires, Argentina. Estaba sola y deprimida. Tras solicitar el Habeas Corpus para ella, le fue concedido dicho recurso, marcando un antes y un después en la jurisprudencia en Argentina, extrapolable a otros países. Este recurso ha sido concedido a otros simios, abriendo la veda hacia un ordenamiento jurídico que considere que ellos también tienen derecho a la vida, a la libertad y a no sufrir.

Por si os interesa profundizar en la realidad de los Habeas Corpus y del acceso de los animales a los Tribunales, os recomiendo la lectura de este artículo de El País digital, en el que lo citan a él.

El debate debe ser, bajo mi punto de vista, si estas decisiones son justas con las especies a las que dejamos fuera, por ahora (porque no dudo que cuanto más investiguemos, más especies entrarán en el listado de “aquellas a las que debemos incluir en el concepto de personas no humanas”). En el ámbito jurídico suele ser más eficaz abrir una brecha e ir derribando el muro a mazazos que no tratar de derruirlo de un solo golpe.

Por lo tanto, y al revés de lo que muchos puedan pensar, el concepto de “persona no humana” es un concepto más jurídico que moral, aunque considerar a los demás animales que lo son, sea un avance en ambas áreas. ¿Qué ganan los animales no humanos si son considerados personas? Derechos. El reconocimiento de sus necesidades y el respeto de sus intereses por parte del ordenamiento jurídico y de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial y no solo el reconocimiento simbólico de todo ello por parte de personas sensibles a la protección animal, que es lo único que ahora mismo tienen en nuestro país.

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