Derecho de admisión en discotecas

Artículo en la página 52 de la revista Ethical Magazine.

Versión en el blog, actualizada a julio de 2018.

*NUEVO* – Artículo sobre el derecho de admisión, desde la visión del propietario del establecimiento / organizador del evento o actividad.

Espero que os sea de gran interés mi artículo publicado en la revista número 6 de Ethical Magazine, donde planteo la discriminación que realizan  algunos establecimientos públicos y organizadores de espectáculos o de actividades recreativas con un simple cartel que diga “se reserva el derecho de admisión”.

El sábado pasado fui a una discoteca y no me dejaron entrar porque visto de forma peculiar (o porque soy gay, o porque soy menor de 25 años, o porque llevo una cresta de peinado…).

Cuántos y cuántas no habremos sido víctimas de una discriminación de este tipo o, al menos, conoceremos a alguien que lo ha sido alguna vez.
El derecho de admisión es básicamente la facultad que tienen los titulares de los establecimientos públicos y los organizadores de espectáculos y de actividades recreativas de determinar las condiciones de acceso al recinto, pero todo ello dentro de unos límites legales. Eso de “soy el dueño y yo decido”, no existe y no debemos permitir que suceda.

Dicho esto, todos/as sabemos que según la Constitución todos somos iguales ante la ley y que no se nos puede discriminar. Por ello, para evitar que alguien entre en una discoteca (o en cualquier otro recinto en el que se celebre una actividad pública), los motivos de base no deben ser arbitrarios. Toda discoteca debe tener colgado, de forma visible, un cartel en el que especifique todas y cada una de las condiciones que solicita para permitir el acceso. También debe estar visible el cartel típico en el que se establece el aforo máximo permitido.

¿Cuándo se puede negar el acceso a alguien?

Cuando se llega al aforo máximo permitido, cuando alguien se niega a pagar la entrada, cuando está a punto de cerrar la discoteca, cuando la persona no llega a la edad legal para entrar, cuando la persona manifiesta actitudes violentas o agresivas, a quienes se les encuentren armas o algún objeto que pueda ser usado como tal (existen casos en los que se ha prohibido a gente con estética punk entrar con collares de pinchos en una discoteca y se suele considerar una decisión ajustada a Derecho por parte de los tribunales, para garantizar la seguridad del resto de personas), a quienes lleven en su ropa o en su cuerpo (tatuajes) algo que pueda incitar a la violencia, al racismo o a la xenofobia (lástima que la ley todavía no incluye el especismo) o a aquellas personas que parecen ir bajo los efectos del alcohol o de las drogas.

Cabe decir que si dichas circunstancias son descubiertas una vez estamos dentro de la discoteca, también tendrán derecho a expulsarnos de ella.

Sí es cierto que el establecimiento o recinto puede pedir una etiqueta concreta (sin que ello conlleve utilizar marcas de ropa concretas), pero a menudo se abusa de esa condición y se prohíbe la entrada en discotecas por el uso de zapatillas, por un tipo de peinado, o por la falta del famoso “pase VIP” o, según te indican en la puerta, por ser menor de 25 o de 30 años. Todo ello no son motivos ajustados a derecho para negarte el acceso a menos que así conste expresamente en los carteles que te he mencionado con anterioridad (y, obviamente, ciertos requisitos discriminatorios nunca serían aprobados por un Ayuntamiento). Tampoco pueden cobrarte más debido a tu edad o por ser chico en vez de chica (algo muy frecuente).

Una discoteca puede pedir al Ayuntamiento una condición extra que considere. Por ejemplo, la ley permite entrar en las discotecas a partir de los 16 años, pero todas o casi todas piden al Ayuntamiento que sea a partir de los 18 y eso se viene aceptando hace años. Debe quedar muy claro que si hay alguna condición específica, debe estar expuesta en un cartel visible y legible y con la información del órgano que la ha aprobado, que sería el Ayuntamiento. De no ser así, debemos saber que no existe tal condición, diga lo que diga el portero del recinto.

 

 

Si te encuentras ante un caso que no se ajuste a la legalidad, por favor, intenta dialogar con el portero o el gerente que os atienda, pero si aun así persisten en su actitud, rellena una hoja de reclamaciones (llamar a la policía para que atestigüen lo sucedido, es recomendable). Que no te digan que no tienen o que son solo para clientes porque están obligados a tener y tienen que dártela aunque no lo seas. Si no hay manera, llama a la policía porque ellos son quienes actúan en estos casos, personándose en el lugar e instando al local a facilitarte la hoja de reclamaciones. Ante su negativa, deben iniciar expediente sancionador.

Para realizar un trámite más concreto de denuncia, contacta conmigo, porque el resto de trámites es mejor realizarlos con conocimientos legales y formales en la materia.

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