Las entidades sin ánimo de lucro surgen a raíz de la buena voluntad y la ilusión de un grupo de personas que luchan por conseguir unos fines comunes. Así, en el global de la sociedad se recibe a las asociaciones con una sonrisa porque se presupone que sus intenciones son lícitas y que las encabeza la buena fe. Todo ello, demasiado a menudo hace olvidar que la tan temida legislación (a veces desconocida y a veces malentendida) viene detrás con su demoledor mazo.

Por este motivo, aprovecho todas las ocasiones que se me presentan para recordar a dichas entidades sin ánimo de lucro ciertos aspectos que a menudo olvidan y que son, entre muchos otros, de obligado cumplimiento:

  • Por un lado, las obligaciones internas a las que se ven sometidas las asociaciones, tal y como se establece en la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación (refiero únicamente normativa estatal, debiendo tenerse en cuenta la normativa autonómica, en cada caso). Entre ellas, observamos obligaciones como las de “disponer de una relación actualizada de sus asociados, llevar una contabilidad que permita obtener la imagen fiel del patrimonio, del resultado y de la situación financiera de la entidad, así como las actividades realizadas, efectuar un inventario de sus bienes y recoger en un libro las actas de las reuniones de sus órganos de gobierno y representación. Deberán llevar su contabilidad conforme a las normas específicas que les resulten de aplicación”.
  • Por otro lado, la obligación de cumplir con lo dispuesto en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal. Así, entre otras, las asociaciones tendrán obligación de inscribir en la Agencia Española de Protección de Datos los ficheros que sean menester según el tipo de entidad que sean y las actividades que realicen, ofreciendo posteriormente a aquellos de quienes recojan datos la posibilidad de ejercer sus derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición de sus datos.
  • Además, será importante contar con asesoramiento fiscal, especialmente en el caso de ser la asociación declarada de utilidad pública o, aún y no siéndolo, encontrarse esta gestionando mucho patrimonio y efectivo. No olvidemos que las asociaciones también pueden realizar actividad económica (entrega de bienes y/o prestaciones de servicios) y, en ese caso, deberán darse de alta en el Impuesto de Actividades Económicas y presentar ante Hacienda los modelos que le correspondan.
  • En relación a este último asunto y en el caso de ser la asociación prestadora de servicios, deberá también echar un ojo a la ley Ley 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico. En ella, observamos los requisitos que se deben cumplir referentes, por ejemplo, a la redacción del por todos/as conocido apartado “Aviso legal” o del también archiconocido apartado “Condiciones de contratación” que encontramos en las páginas webs de aquellos quienes ejercer actividad económica, sean asociaciones, fundaciones, autónomos, sociedades mercantiles…
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Soy consciente de la dificultad que toda esta información entraña para las entidades, debiéndole sumar aquello que la legislación contemple relacionado con los fines de cada asociación. Por este motivo, considero fundamental la organización de eventos con mesas redondas en las que participemos profesionales del derecho, momento en el que podremos acercar la información al ciudadano y responder a sus preguntas con la mayor claridad posible.

Por todo ello, agradezco al Santuario de Animales El Hogar Provegan que me invitara el pasado viernes día 9 de diciembre a la mesa redonda que tuvo lugar tras el estreno del documental que han elaborado sobre la historia de Brisa, una cerda cuya vida marcó un antes y un después en la de muchas personas.

Si quieres que participe en una mesa redonda organizada por tu entidad o si crees que tu asociación necesita asesoramiento, contáctame y veremos de qué forma podemos trabajar juntos/as.