Hoy escribo por Sota, la perrita a la que hace un par de días un agente de la Policía Local de Barcelona disparó provocándole la muerte. Escribo también por el emú que murió hace un par de meses en extrañas circunstancias tras una persecución policial en Sant Cugat del Vallés. Escribo por el buey al que un ertzaina disparó el pasado mes de abril en Álava. Y sí, desgraciadamente podría continuar.

Son muchos los casos en los que el desconocimiento de los agentes sobre el manejo de animales (y su mala entraña, a veces) ha derivado en una actuación policial que considero totalmente indebida y negligente.

Exijamos protocolos y formación para los cuerpos de seguridad, también en materia de animales. Asimismo, exijamos que se depuren responsabilidades cuando suceden estos hechos porque no, que la víctima no sea humana no le debe restar importancia.

Los demás animales conviven con nosotras/os. Sea en condiciones de bienestar o en condiciones de explotación para sacar provecho de ellos, pero la realidad es que conviven con nosotras/os. Por ello, se ven continuamente involucrados en situaciones en las que intervienen agentes de la autoridad (decomiso de animales, animal atrapado, animal libre en vía pública pudiendo causar perjuicios a seres humanos o a mobiliario urbano, animal dentro de edificio incendiado, etc.).

¿Cómo puede ser que no reciban estos agentes ni una sola hora de formación sobre el manejo de los animales en estas situaciones?

Seamos sinceras/os, yo no me asusto de un toro porque he tenido el honor de conocer a varios. Una persona que nunca ha tenido a uno delante y que de repente por su profesión debe evitar que uno cause un daño por encontrarse en la vía pública, puede pasar miedo. Y lo mismo sucede con un perro de tamaño grande, que son mis favoritos pero hay quienes cambian de acera cuando me ven llegar paseando con Amé (mi perra).

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Por ello y para evitar conductas del todo inaceptables como las que se repiten continuamente, considero imprescindible que existan unidades especializadas en todos los cuerpos de seguridad del estado español. Dotemos a las/os agentes no solo del conocimiento necesario (por la seguridad del animal, por la del/la propio/a agente y por la de toda la población) sino también de las herramientas necesarias para desarrollar adecuadamente su tarea (recordemos que muchos cuerpos policiales ni siquiera disponen de máquina lectora de microchip).

Hoy lloramos la pérdida de la vida de Sota. Espero que se investigue lo sucedido y se esclarezcan los hechos para poder determinar la responsabilidad penal del agente que disparó.

Y aprovecho este momento para dar las gracias a las comisiones y agrupaciones de agentes de seguridad especializados en materia de bienestar animal que ya existen en España, así como al general de agentes que sin formar parte de dicho colectivo, descartan como opción válida de inicio el matar al animal. Sin ellas/os habríamos perdido la esperanza.