¿Vives con un “PPP”?

Artículo en la página 52 de la revista Ethical Magazine.

En mi artículo publicado en el número 4 de la revista Ethical Magazine , explico las características que se le atribuyen de forma legislativa a los perros, para considerarlos PPP (Perros Potencialmente Peligrosos).

¿Cuándo un perro es legalmente considerado Perro Potencialmente Peligroso?

Existe demasiada confusión en este ámbito, puesto que el global de la sociedad cree que sólo son considerados PPP los perros de determinadas razas como los Pit Bull, los Rottweiler, los American Staffordshire Terrier… por lo que existen muchos casos de personas que no cumplen con la legislación vigente al desconocer que el perro con el que viven, es uno de ellos.

El primer comentario que me siento obligada a hacer en este artículo, es el siguiente: “PPP” es un término legal, en ningún caso define la personalidad ni el carácter del perro. No se puede juzgar a nadie por una etiqueta impuesta legalmente que, en este caso, trata de definir un grupo de animales con capacidades físicas suficientes para dañar gravemente a otro individuo o a bienes materiales. Por ello, no se puede presuponer que un perro considerado PPP sea agresivo o violento por naturaleza, porque esa sería una asociación totalmente errónea.

La legislación vigente en esta materia considera a 8 razas concretas como razas de perros potencialmente peligrosos. Cabe decir que algunas Comunidades Autónomas amplían este listado así como también lo hacen algunos Ayuntamientos, por lo que cada uno deberá comprobarlo según dónde viva. Las 8 razas básicas son Pit Bull Terrier, Staffordshire Bull Terrier, American Staffodshire Terrier, Rottweiler, Dogo Argentino, Fila Brasileiro, Tosa Inu y Akita Inu. A éstas y según el municipio, se añaden otras como el Doberman, el Pastor Alemán…

Mucho cuidado, porque también se establece legalmente que serán asimismo considerados PPP los cruces de cualquiera de estas razas mencionadas, los que tengan fuerte musculatura, aspecto poderoso y robusto, configuración atlética, agilidad, vigor y resistencia, los que tengan marcado carácter y gran valor, los que tengan pelo corto, aquellos cuyo perímetro torácico esté comprendido entre 60 y 80 centímetros, aquellos cuya altura a la cruz sea entre 50 y 70 centímetros y cuyo peso sea superior a 20 kg, los que tengan cabeza voluminosa, cuboide, robusta, con cráneo ancho y grande y mejillas musculosas y abombadas, así como mandíbulas grandes y fuertes, boca robusta, ancha y profunda, cuello ancho, musculoso y corto, pecho macizo, ancho, grande, profundo, costillas arqueadas y lomo musculado y corto, extremidades anteriores paralelas, rectas y robustas y extremidades posteriores muy musculosas, con patas relativamente largas formando un ángulo moderado. Total, que si el perro con el que vives cumple todas o la mayoría de estas características (algunas de ellas difícilmente considerables con objetividad), debes ser consciente de que vives con un PPP.

Otro aspecto a tener en cuenta es el hecho de que esta regulación no sea idéntica en todo el país. ¿Qué puede suceder? Debemos saber que, si el Ayuntamiento de un pueblo considera PPP al Pastor Alemán y tú eres de otro pueblo en el que eso no sucede, no cumplirás con los requisitos que la ley exige a quienes son propietarios (legalmente hablando, nunca éticamente hablando) de un PPP, así que en ese primer pueblo podrías ser multado, por ejemplo, si el perro va sin bozal. Esto supone una inseguridad jurídica manifiesta que yo, a nivel personal, espero que sea subsanada en los próximos años.

Para más información, también serán considerados PPP aquellos perros que manifiesten un carácter marcadamente agresivo o que hayan protagonizado agresiones a individuos anteriormente. Por lo tanto y siendo prácticos, la autoridad competente lo tiene bastante sencillo para, en caso de conflicto, atribuir esta calificación al perro con el que vives si éste es medianamente grande de tamaño.

Una vez ya sabemos que vivimos con un perro legalmente considerado potencialmente peligroso, ¿qué tenemos que hacer? A parte de cumplir con el resto de requisitos legales como la identificación del animal (que en el caso de los PPP debe ser mediante chip, obligatoriamente), debemos disponer de una licencia administrativa y de un seguro especial, todo ello enfocado a los PPP. Para realizar dichos trámites podemos contactar con el Ayuntamiento de nuestro municipio (licencia) y con una gestoría o compañía de seguros (seguro). Algunas gestorías donan a asociaciones de protección animal o a protectoras la comisión obtenida por contratar estos seguros, así que es una buena opción informarnos de este extremo antes de decidir con quién contratar (así liberamos dos pájaros de una vez).

Hay otros aspectos a tener en cuenta cuando paseamos por la vía pública con nuestro amigo, si éste forma parte de la categoría PPP creada por el legislador. Por ejemplo, el animal debe llevar bozal, debemos dirigirlo con una correa no superior a 2 metros de largura, tenemos que inscribirlo en el Registro Municipal de Animales Potencialmente Peligrosos y en el caso de pérdida, avisar a este Registro en las primeras 48 horas. Por lo que a nosotros respecta, debemos llevar encima para poder exhibirlas si un agente de la autoridad nos lo requiere, la licencia administrativa y la certificación acreditativa de la inscripción del animal en el Registro Municipal que os comento en este mismo párrafo.

Como podemos observar, una gran parte de perros con determinado volumen corporal podrían ser considerados PPP, por lo que las 8 razas que se establecen en la legislación estatal son una lista a nivel meramente informativo. Si vamos a vivir con un perro que puede ser considerado PPP, cumplamos con la legislación vigente y evitemos problemas posteriores, que podrían perjudicar gravemente al animal.

Deja Una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.