Responsabilidad de las residencias y los clubs caninos

Nos vamos de viaje a un lugar no apto para nuestro perro o nos surge cualquier imprevisto para el que no podemos contar con él/ella, y pensamos en una residencia canina para irnos tranquilos/as.

Queremos que nuestro perro disfrute corriendo y socializando con otros, y pensamos en un club canino para poder soltarlo tranquilos/as.

Pero… ¿qué sucede si ocurre una pelea y un perro hiere a otro en sus instalaciones? ¿Y si uno muerde a un humano? ¿Y si un perro escapa y le sucede algo en la vía pública? ¿Sobre quién recae la responsabilidad del daño acaecido? 

Este tema es mucho más complicado de lo que se suele pensar. Por un lado, debemos tener claro que estos establecimientos caninos disponen de un seguro de responsabilidad civil. Así, cuando sucede algo en sus instalaciones, debemos solicitarles los datos de dicho seguro, para tenerlos a mano si, tras valorar el asunto, consideramos que este debe responder. Por otro lado, es necesario aclarar que ni las residencias ni los clubs caninos, son responsables per sé de todo lo que suceda a los animales que en ellos se encuentran.

Entonces, ¿cómo sabemos si podemos reclamar por los daños que ha sufrido nuestro perro o nosotros/as mismos/as?

Para realizar el estudio de cada caso, es imprescindible conocer los detalles más significativos de los hechos, pero a grandes rasgos puedo hablaros de algo que considero determinante: el nexo causal. Esto es, la relación existente entre la acción determinante del daño o la omisión de ella, y el daño propiamente dicho, es decir, una relación de causa-efecto. No debemos olvidar que en muchos de estos establecimientos, el perro no siempre está bajo el cuidado exclusivo del personal de la residencia/del club, sino que sus propietarios o poseedores en ese momento, se encuentran presentes, con un ineludible deber de vigilancia del animal.

Así, si un perro mordiera a otro o a un humano, a otro perro o consiguiera escapar de las instalaciones y se causara daño a si mismo o a terceros, la responsabilidad del centro canino se determinaría en función de la relación causa-efecto que existiera entre su actuación u omisión (por parte del/a responsable del centro y de sus empleados) y el daño ocurrido. Si alguien se encuentra paseando con su perro por las instalaciones de un club canino y lo suelta, enzarzándose éste en una pelea con el animal de otro usuario del club, así como si el humano que acompaña al animal lo pierde de vista el rato suficiente como para que éste consiga romper la valla y escapar, por poner dos ejemplos de lo más comunes, el centro sería responsable en aquello que le fuera imputable: i) Haber permitido el acceso sin correa ni bozal a un perro que consta fehacientemente que en ocasiones anteriores ya ha causado daño a otros usuarios del centro; ii) No disponer de un vallado y unas instalaciones de seguridad realmente adecuadas para impedir que los perros escapen. En el caso de cumplir el centro con el nivel de diligencia exigido para su actividad, difícilmente existirá nexo causal entre su actuación u omisión y el daño sufrido por los perros o sus acompañantes humanos.

De todos modos, debemos escoger bien dónde llevamos a nuestros animales, buscar lugares conocidos, con referencias de amigos, etc. porque si es un buen centro, ante cualquier suceso contaremos con su respaldo.

 

Deja Una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.