Los derechos de los animales en Europa

En la actualidad ya no es necesario resaltar que el asunto de los derechos de los animales está a la orden del día. Hasta cierto punto, me atrevería a decir que mayoritariamente se da por supuesto que los animales tienen derechos. El problema aparece cuando se trata de establecer cuáles son esos derechos exactos, el alcance de los mismos en colisión con su afectación a los derechos de los seres humanos y las especies de animales no humanos a las que se aplicará cada uno de ellos (puesto que todavía no vivimos en una sociedad que considere moralmente por igual a los sujetos de todas las especies).

Podríamos decir que la discusión se ha centrado básicamente en delimitar si los demás animales son cosas o si deben gozar de otra categoría. Desde el derecho romano han sido considerados bienes pero, actualmente, la moral del global de la sociedad no se conforma con ello y los legisladores se ven obligados a buscar un estatus que puedan otorgar a dichos individuos. El problema surge cuando, al proponer el estatus de “persona” (o similar) para los demás animales, nace la duda sobre si a parte de derechos también tenemos que establecerles obligaciones, por derivar las mismas del otorgamiento de la personalidad jurídica a los animales no humanos.

Hace muchos años que en diversos países europeos se prohíbe y castiga penalmente la crueldad con los animales. ¿Por qué? A raíz de estudios e investigaciones científicas que años atrás demostraron que los animales sufren dolor físico e incluso psíquico. Si somos puristas en Derecho, ¿no es incoherente que un ordenamiento jurídico castigue penalmente hacer daño a un ser que siente y por otro lado en su Código Civil lo considere una cosa? Lo mismo sucede con las leyes Administrativas, que obligan a comportarse de forma adecuada con los animales, según su especie, debiendo cumplir ciertos mínimos con ellos para evitarles sufrimiento (a menudo conceptuado como “innecesario”). ¿No es incoherente que ese mismo ordenamiento jurídico considere en uno de los textos legales que lo conforman, a los animales como “cosas”?

Desgraciadamente, existe una corriente de pensamiento que sugiere que la defensa de los derechos de los demás animales equivale a minusvalorar a los seres humanos. Por ello no defienden los avances legislativos en materia de protección animal, con el objetivo de proteger los derechos de los humanos. En cambio, autores como Jean Pierre Marguénaud o René Demogue defienden aquello que considero coherente que es que, una sociedad evolucionada, no puede seguir tratando a los animales no humanos como cosas. Protegernos como seres humanos pasa necesariamente por proteger a las otras especies animales, proteger el hábitat, condenar la crueldad sea quien sea su víctima, etc.

Así, en los últimos años los animales han ido adquiriendo cierta personalidad jurídica, gracias especialmente a la presión social, a la lucha de las asociaciones de protección animal y a los juristas que han apostado por unas leyes no discriminatorias con los demás animales.

Debemos tener claro que los animales antiguamente eran productos, mercancías, cosas que se tenían, se usaban, se intercambiaban y cuando ya no nos servían, se tiraban. Aunque actualmente haya individuos que todavía tengan esa mentalidad hacia ellos, la gran parte de la sociedad ha entendido que los animales no humanos son seres sintientes, por lo que no podemos causarles dolor o menoscabar su bienestar de algún modo, gratuitamente. Por ello y debido a que es necesario regular los comportamientos permitidos y los que no lo son, con las leyes que forman nuestros ordenamientos jurídicos, los países europeos han ido añadiendo en sus códigos penales castigos para quienes no trataran bien a los animales, así como en algunos países se ha ido dejando atrás el estatus de “cosa” al hablar de un animal. Así, se les ha ido otorgando cierta personalidad en el ámbito jurídico que para nada los convierte en seres humanos, ni tan siquiera los convierte mayoritariamente en personas, pero sí establece unos límites de respeto que debemos tener hacia ellos que han ido surgiendo con la evolución de una sociedad que hace unos años no valoraba lo más mínimo sus vidas.

Si este tema te interesa, podría interesarte leer el artículo que escribí el pasado mes de enero, titulado “Animales como personas no humanas“, así como el que publiqué en febrero acerca de la votación que se hizo en el Congreso español para que se modifique el Código Civil y se considere a los animales de compañía como “seres sintientes”.  Por último, y por ser bajo mi punto de vista la base de toda discriminación a la que sometemos a los demás animales, creo que puede interesarte mi artículo sobre el especismo.

    2 Comentarios

  1. Mila
    2 marzo 2017
    Responder

    Muchas gracias siempre muy interesante lo que me cuentas

    • 2 marzo 2017
      Responder

      Un honor tener lectoras tan fieles. 🙂

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