Lo que debes saber si va a terminar tu relación.

 

Las relaciones sentimentales son algo maravilloso que tenemos el placer de experimentar en esta vida pero, a la vez, si no sabemos gestionarlas pueden destruirnos. A veces, la esfera emocional nos desborda y nos cuesta mantenernos estables ante una ruptura, lo cuál es muy común y comprensible. Por ello, debemos ser capaces de controlar los aspectos jurídicos de la separación para no empeorar la situación y evitar, así, dolores de cabeza innecesarios y consecuencias a corto y largo plazo que pueden acarrear problemas económicos, patrimoniales y, lo más importante en el caso de ruptura de pareja con hijos, pérdidas muy grandes en relación a ellos. De las familias con animales hablaré en un post específico (por si os interesa y mientras no elaboro ese post, os dejo uno de 2013 que trata la materia).

Así, quiero daros unas breves indicaciones de aquellos conceptos que considero básicos y que quienes acuden a mí justo en el momento previo o inmediatamente posterior a una ruptura, vienen preguntando preocupados:

1. Si me voy de casa con los niños, ¿puede denunciarme? Y si se va él/ella, ¿puedo denunciarlo?

No. Lo que sí debéis ambos tener en cuenta es el derecho de vuestros hijos a relacionarse con su otro progenitor, motivo por el que deberéis pactar cómo afrontaréis las próximas semanas, hasta que legalicéis la situación. Si uno de los dos no accede, lo que sí podrá hacer el otro será interponer una demanda con solicitud de medidas provisionales para que sea un juez quien le obligue a cumplir con unos mínimos de contacto y relación de los menores con ambos.

2. Si acabamos de romper, ¿cuánto tiempo debo seguir compartiendo cuenta bancaria? ¿Y cobrando mi nómina en la cuenta conjunta?

Desde el momento en el que rompéis, podéis separar las cuentas (salvo que tengáis préstamos, hipotecas u otros productos bancarios que os lo impidan, que son ajenos a la legislación que regula la ruptura). En el caso en el que tengáis que mantener alguna cuenta conjunta, lo que sí podéis hacer es dejar de cobrar allí la nómina y cambiar de cuenta las domiciliaciones personales de cada uno. Ya no tenéis por qué compartir vuestras intimidades con vuestra ex pareja.

3. Y el dinero que tenemos en la cuenta conjunta, ¿puedo quedármelo?

No, el dinero de esa cuenta es propiedad de ambos, por mitad. Llegad a un acuerdo o esperad a vaciar la cuenta al momento en el que legalicéis la situación de ruptura. Si es imposible y tenéis que usar ese dinero antes, tened en cuenta que sois propietarios cada uno del 50% de la cantidad total (salvo que el dinero venga de una herencia o, por ejemplo, indemnización laboral de uno de los dos, y pueda acreditarse).

4. ¿Qué diferencia la patria potestad de la guarda y custodia?

La patria potestad se tiene compartida por defecto (salvo casos en los que de forma expresa se prive de ello a alguien por abandono o maltrato grave tras el procedimiento oportuno), e implica que todas las decisiones importantes y los gastos relevantes de la vida de los menores deberán tomarse de común acuerdo, tenga quien tenga atribuida la guarda y custodia, que será el derecho a vivir con los menores y a ocuparse de ellos de forma principal, tomando las decisiones básicas de su día a día. En el caso de no optarse por la guarda y custodia compartida, se establecerá la exclusiva a favor de uno de los progenitores, reservando para el otro un régimen de comunicación y estancia con los menores (mal llamado “régimen de visitas”, puesto que ninguna madre ni ningún padre debe considerarse que “visita” a sus hijos).

5. Si tenemos guarda y custodia compartida, ¿implica eso automáticamente que no se establezca pensión alimenticia para los menores?

No. Este es uno de los aspectos más mal entendidos. Si bien es cierto que en muchas ocasiones el establecimiento de la guarda y custodia compartida lleva aparejada la no fijación de prestación alimenticia a favor de los menores, esto sucede porque los hijos no tienen necesidades especiales y los progenitores tienen un nivel económico idéntico o muy parecido, motivo por el cuál se considera que si los gastos extraordinarios los pagarán a medias y cada uno pasará con los hijos comunes la mitad del tiempo, los gastos ordinarios que los menores le ocasionarán a cada progenitor serán parejos, sin necesidad de que uno compense al otro.

6. Si decidimos que mi pareja se queda con la guarda y custodia de los hijos en común, ¿debo pagarle pensión de alimentos?

Sí. Los mínimos por menor oscilan entre 150 y 200 euros según la Audiencia Provincial que se consulte. Dicha cantidad variará según las posibilidades económicas de los progenitores y según las necesidades de los menores. Deberá ingresarse mensualmente, actualizarse anualmente según las variaciones del IPC y con esta cantidad se incluirá el pago de los gastos ordinarios de los menores.

7. ¿Qué diferencia hay entre los gastos ordinarios y los gastos extraordinarios?

Los criterios jurisprudenciales varían con el paso de los años e incluso según la zona geográfica, pero la línea general que sí podemos delimitar establece que los gastos ordinarios hacen referencia a aquellos cotidianos que tienen los menores, estos son, la alimentación, la vestimenta, el gasto de suministros y de alquiler (su parte proporcional), el uso de pañales en el caso de bebés… todo aquello que sea previsible y usual en la vida de los hijos. Dichos gastos se incluyen en el pago de la prestación de alimentos, si lo hubiere. En cambio, los gastos extraordinarios suelen sufragarse por mitad (salvo pacto o resolución en contrario)  y hacen referencia a aquellos imprevisibles, puntuales, esporádicos, como se consideran los gastos médicos no cubiertos por la Seguridad Social, y normalmente los gastos de psicólogo o psiquiatra, los de comedor, a menudo los libros de inicio de curso de los menores, las gafas, las plantillas y las ortodoncias, las actividades extraescolares, y otros gastos de esta índole. Algunos gastos como los libros escolares, son muy discutidos en los últimos tiempos.

8. ¿Quién se queda a vivir en casa?

La atribución del uso del domicilio es un aspecto muy discutido, normalmente. Cuando la guarda y custodia es exclusiva para uno de los progenitores, el uso de la vivienda suele atribuirse a los menores y, por lo tanto, el progenitor que ostenta la guarda y custodia es quien disfruta de vivir en el domicilio. En el caso de no existir hijos o si éstos son mayores de edad o, incluso, en el caso de establecerse una guarda y custodia compartida, el uso de la vivienda se atribuye a quien esté más necesitado de protección, que suele ser aquél de la ex pareja que menos posibilidades tenga de acceder a otra vivienda. Dicha atribución suele hacerse por un tiempo limitado, para no eternizar la situación y que, en el caso de ser copropietarios de la vivienda o incluso siendo propietario de la misma el que es privado de vivir en ella (o algún familiar suyo), evitar los perjuicios que se le ocasionan al atribuirle el uso a su ex pareja.

9. ¿Y quién paga, entonces, la hipoteca?

El pago del recibo de la hipoteca debe ser asumido por quienes firmaron el préstamo hipotecario. Por ello, si ambas partes firmasteis al 50% (situación más común), en este porcentaje pagaréis el total al que ascienda el recibo. El hecho de que atribuyan el uso de la vivienda a uno de los dos, no implica que esa persona deba asumir el 100% de la cuota hipotecaria, así como tampoco la del IBI.

10. ¿Y qué pasa con los muebles y los electrodomésticos?

Lamentablemente, si no se guarda factura a nuestro nombre, no vamos a poder reclamar nada, salvo que acreditemos que algo fue recibido como herencia, donación o regalo. Todo lo demás, salvo los enseres personales (ropa, productos de higiene personal, herramientas de trabajo si se trabajaba desde casa, etc.) quedará en la vivienda, para el uso y disfrute de quien vivirá en ella (con o sin los menores, por atribución del uso del domicilio) sin posibilidad de que sea la otra parte indemnizada por ello.

 

 

 

 

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