La realidad de las parejas de hecho

Artículo en la página 44 de la revista Ethical Magazine.

Mi aportación al número 5 de la revista Ethical Magazine se trata de una resolución hacia el término “pareja de hecho”, ya que considero que hay una gran confusión hoy en día, o que no se sabe identificar fácilmente. Por ello, informo de qué es, quién puede formarla o cómo debe extinguirse una pareja de hecho.

La realidad de las parejas de hecho.

Muy a menudo me encuentro con parejas que no son conscientes de su condición adquirida como “pareja de hecho”. Esto sucede, especialmente, en los casos de parejas del mismo sexo. Además y quizá por ser mi especialización la del Derecho de Familia, un elevado porcentaje de las consultas que recibo son precisamente referentes a este asunto. Por ello, trataré de aclararlo en este artículo para contribuir a que la ciudadanía entienda este concepto. Por suerte, la figura de la pareja de hecho ya está equiparada casi en su totalidad a la del matrimonio y, por ello, considero importantísimo que todos y todas seamos conscientes de cuál es la realidad de esta figura legal.

¿Qué es una pareja de hecho? Es la unión de dos humanos/as, con independencia de su género, a fin de convivir de forma estable en una relación de afectividad que es análoga a la conyugal. Durante muchos años fue posible solo para parejas heterosexuales, pero gracias a un colectivo de activistas y al trabajo de notarios y jueces de la época, hace años que se han equiparado las parejas heterosexuales y las homosexuales.

¿Quién puede formar una pareja de hecho? Cualquiera que sea mayor de edad o esté emancipado, que no esté ligado con vínculo matrimonial por una relación anterior, que no sea progenitor o descendiente de su pareja (ni biológico ni adoptado), que no sea hermano de su pareja (ni biológico ni adoptado) y que no forme ya pareja de hecho con otra relación anterior.

¿Cómo se puede acreditar la existencia de una pareja de hecho? Los requisitos varían dependiendo de la Comunidad Autónoma en la que se resida. Por ello, encontramos tres formalidades que se reflejan en las distintas legislaciones: El plazo de tiempo de convivencia que se requiere, que suele ser de 12 ó 24 meses; La inscripción en un registro municipal o mediante escritura notarial; La existencia de hijos comunes. Es importante consultar con un profesional para confirmar los requisitos que se solicitan en nuestra Comunidad Autónoma.

¿Cuándo se extingue una pareja de hecho? De nuevo dependerá de la Comunidad Autónoma en la que residamos. De forma general se extingue con la muerte o declaración de fallecimiento de uno de los integrantes de la pareja; El cese de la convivencia y la ruptura de la comunidad de vida; Por común acuerdo de ambas personas; Por decisión unilateral de una de ellas; Por matrimonio de uno de los integrantes con un tercero.

¿Es necesaria la regulación de la situación tras la disolución de una pareja de hecho? Bajo mi punto de vista, es imprescindible hacerlo y, especialmente, cuando la pareja haya tenido hijos, haya adoptado otros animales o tenga patrimonio común. Recordemos que se ha equiparado esta figura legal a la del matrimonio, motivo por el cual tras la ruptura podrán establecerse pensiones de alimentos, guarda y custodia de los hijos, regimenes de visitas con los menores, uso del domicilio, tenencia compartida del resto de animales que formen parte de la familia… Todo ello debe ser estudiado por un profesional y, preferiblemente, homologado judicialmente.

Es importante ser conscientes de que en otros aspectos, como el de la herencia, algunas Comunidades Autónomas piden tantos requisitos que es casi imposible acceder a ella siendo pareja de hecho. Por ello, mi consejo es que siempre se haga testamento si no se tiene intención de proceder a casarse. También es importante empadronarse cuanto antes en el mismo domicilio si se pretende ser pareja de hecho. Esto podrá ser fundamental para dicho reconocimiento legal.

En la actualidad es muy común ser pareja de hecho en vez de matrimonio y, por ello, debemos entender qué derechos y obligaciones tenemos. Si nos surge una duda, deberemos acudir a pedir consejo a un/a abogado/a especializado/a en Derecho de Familia y, preferiblemente, que tenga conocimiento de la legislación de nuestra Comunidad Autónoma.

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