La figura legal de los Santuarios de Animales en España

Artículo en la página 72 de la revista Ethical Magazine.

En el artículo que he publicado en la revista número 12 de Ethical Magazine doy a conocer la inexistencia de una figura legal de los Santuarios Animales ubicados en nuestro país, cosa que me parece importantísima. Nos podemos encontrar con muchas pegas a la hora de legalizar un Santuario de Animales en España, y creo que se trata de unas instituciones que merecen ser valoradas y reconocidas, por su bien aportado a la vida de los animales no humanos.

 

Actualización a 23.03.2017: Vídeo de la conferencia sobre el régimen jurídico de los Santuarios de Animales que ofrecí en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, el 14.03.2017, disponible aquí.

 

La figura legal de los Santuarios de Animales en España.

Tras los recientes acontecimientos en algunos Santuarios de Animales ubicados en España ha quedado aun más demostrado, si cabe, cuan perjudicial es para los animales no humanos que los habitan, el hecho de que no exista figura legal que los ampare en nuestra legislación.

He iniciado recientemente un proyecto para tratar de lograr dicho reconocimiento legal para los Santuarios, con el fin de procurar una mejora en los derechos y las obligaciones que se les atribuirán y para dar mayor cobertura a los derechos de sus habitantes.

Los problemas con los que nos encontramos cuando tratamos de legalizar un Santuario de Animales en España son varios. Por un lado, el aspecto administrativo y por otro, el fiscal. Para quienes lo desconozcan, quiero aclarar que actualmente los Santuarios deben ser dados de alta en la Administración como explotaciones ganaderas extensivas. Esto, a parte de ofender a nuestra ética y a nuestra moral, perjudica a los animales no humanos de forma mucho más palpable.

Para empezar, los animales que tienen la desgracia de vivir en explotaciones ganaderas serán destinados al consumo humano. Por ello, los controles higiénico-sanitarios a los que se ven sometidos son muy extensos, a la vez que rígidos. Nadie se preocupa por la salud de esos animales en cuanto a su bienestar, sino que todo test que se les realiza va dirigido a probar su adecuación a ser consumidos por un ser humano. Este hecho causa situaciones desesperantes, injustas y de difícil arreglo, como puede ser que un habitante de un Santuario sea testado de una enfermedad que lo hace no apto para el consumo humano, dé positivo en el test y la Administración resuelva que debe ser sacrificado (en términos jurídicos, que no éticos).

Muchas de estas enfermedades son tratables y un porcentaje elevado de los individuos que las contraen pueden sanar y seguir viviendo felizmente pero, como la legislación Española no está preparada para contemplar ese “seguir viviendo felizmente”, los/as juristas nos encontramos atados/as de pies y manos cuando los Santuarios nos hacen llegar estas terribles situaciones.

Es imprescindible que se cree una figura legal, administrativa, que recoja la esencia de los Santuarios de Animales. Es importante que se destinen ayudas públicas a sus fines y no solo, como en la actualidad, destinar becas para la cría o el sacrificio de esclavos.

Si conseguimos dicho reconocimiento legal, el resto irá llegando: especificidades en Hacienda, seguros de Responsabilidad Civil específicos, subvenciones concretas… y, con todo ello, llegará el conocimiento de la existencia de dichos Santuarios a mucha más gente. Necesitamos dejar de ser “algo” que hemos importado de “algún sitio” para convertirnos en una institución reconocida y valorada en España.

Si eres veterinario, jurista, político o activista con tiempo y ganas de ayudar en este proyecto, no dudes en contactarme a través de www.facebook.com/laiagarciaaliaga para estudiar qué podrías aportar. Este proyecto es muy ambicioso pero es que nosotros/as, como movimiento, no lo somos menos. Aquellos/as por los/as que luchamos merecen todo nuestro esfuerzo en algo tan pesadamente burocrático como altamente necesario.

Para todo esto necesitamos ser un ejemplo de coherencia, de tenacidad, de eficacia, de justicia… Porque la Administración no entiende de emociones.

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