El Cuerpo de Bomberos y los rescates de animales

Los/as bomberos/as, aquél cuerpo preparado para salvarnos la vida en las peores situaciones en las que podemos encontrarnos: accidentes aparatosos, incendios, situaciones de peligro… ¿Y si quienes se encuentran en dichas situaciones son otros animales y no nosotros, los seres humanos? ¿Qué sucede?

Pues eso vengo a dejar claro; exactamente lo mismo. Aunque el Código Penal no los obliga de forma expresa, lo cierto es que son un cuerpo enfocado totalmente a la ayuda ciudadana, a solucionar no solo grandes desastres en los cuales nuestra vida corra tremendo peligro, sino que son el único cuerpo capacitado y habilitado con material adecuado para solucionar pequeñas catástrofes diarias que podemos afrontar de forma más cotidiana y en las que, por desgracia, pueden verse afectados otros animales.

Afortunadamente, lo más común es encontrarnos con personal vocacional y dedicado en estos cuerpos, por lo cuál no suele haber problemas, pero en caso de solicitar ayuda para el rescate de un animal no humano y encontrarnos con una negativa, deberemos insistir o incluso solicitar hablar con un superior.

Intervenciones como rescatar un gato de dentro del motor de un coche, o bajarlo de un árbol o poste de la luz, incluso liberar un ave de un conducto del aire acondicionado, un animal salvaje de un pozo, un perro de un alcantarillado… incluso, en una ocasión, se movilizaron unos bomberos de un municipio cercano al mío para acudir a un domicilio particular y ayudar a subir un perro de más de 80 kilos, enfermo, a un coche particular para que pudiera ser trasladado a un centro veterinario.

No dudéis, llamad, pedid ayuda para los demás animales, que lo normal es encontrarla en el personal de los cuerpos de bomberos. Ante una negativa, no olvidemos que al fin y al cabo dependen de la Administración. Recordad grabar las llamadas de aviso, dad muchos datos, dejad claro si peligra la vida del animal o incluso si existe peligro para seres humanos en caso de no realizarse el rescate del otro animal. No olvidemos que la omisión de su deber de socorro podría tener consecuencias, en los pocos casos en los que os podáis encontrar con una negativa injustificada.

 

Mi más sincero agradecimiento, desde aquí, a todas y cada una de las personas que ponen en peligro su vida por los demás, profesionales y civiles, porque tenéis mi total admiración. ¡Sois grandes!

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