Azufre en las esquinas

Artículo en la página 66 de la revista Ethical Magazine.

En el artículo que hice para la revista número 9 de Ethical Magazine recalco severamente el efecto que puede tener en los animales no humanos el azufre que es esparcido por una gran cantidad de vecinos preocupados de que los perros miccionen en sus fachadas o alrededores.

Pregunta: En mi barrio casi todos/as los/as vecinos/as han puesto unos polvos amarillentos en las esquinas de sus casas, quejándose de que algunos perros miccionan en sus fachadas. ¿Es eso legal?

Lo primero de todo es aclarar que ese “polvo amarillento” que observamos a veces en las fachadas de las viviendas es azufre. Dicho esto, también debo aclarar que deberemos confirmar la información en la ordenanza municipal de nuestro municipio, puesto que lo que ahora responderé lo hago en términos generales, basándome sobre todo en la legislación de dos grandes ciudades, Barcelona y Madrid (a menudo se puede realizar la pregunta en la Oficina de Atención Ciudadana de nuestro Ayuntamiento).

Por todos/as es conocido que parte de la población echa azufre en sus fachadas para evitar las micciones de los perros en ellas. No debemos olvidar que dichos polvos se echan en la vía pública, es decir, una vía que es de todos/as, por lo que este hecho vendrá regulado en la legislación municipal. Es importantísimo tener en cuenta que el azufre es una sustancia peligrosa que puede afectar a la salud de los animales (humanos y no humanos) por inhalación, contacto con la piel o por ser ingerido. Además, es un producto altamente inflamable que, en contacto con el aire o con materiales oxidables puede ser muy peligroso y producir unos efectos seguramente desconocidos y no deseados por aquellos/as que lo echan en sus fachadas.

Entendamos, pues, que pueden sufrir daños debido a este azufre que encontramos por las calles, especialmente niños pequeños y perros. Algunas de las reacciones que podemos observar en ellos serán úlceras cutáneas, conjuntivitis, inflamación de la mucosa nasal, problemas para respirar… Es por este motivo que los Ayuntamientos suelen prohibir su uso en las respectivas ordenanzas municipales. Por ello, es totalmente viable comunicar al Consistorio que en determinada calle se ha vertido dicho producto para poder abrir los expedientes que sean necesarios y evitar que los/as vecinos/as lo sigan utilizando. Incluso de ver el momento exacto en el que se está vertiendo el producto, podría llamarse a la policía local.

Es también relevante que tengamos en cuenta que no existe evidencia científica que demuestre que usar dicha sustancia es un efectivo repelente a las micciones de los animales. Este hecho objetivo debilita aun más la defensa que cualquiera de esos/as vecinos/as tratara de alegar a su favor. Además, no solo está prohibido echar productos que puedan ser tóxicos en la vía pública, sino que también está expresamente prohibido abandonar en la vía pública cualquier residuo que pueda ensuciarla (otro argumento más en contra del uso de azufre en las fachadas). Asimismo, es necesario recordar que también las ordenanzas municipales suelen considerar una falta (normalmente leve) el permitir que el animal que nos acompaña ensucie la vía pública o cualquier otro espacio público (incluyendo a menudo y de forma expresa la mención a las fachadas que, aun y ser privadas, gozan de esta protección). Cada humano que acompañe a un perro, será el responsable de cualquier acción que éste realice y que ocasione suciedad y entiendo que no es necesario decirlo, pero es una obligación no solo legal, sino moral, tratar de ser cívicos cuando paseamos con otro animal por la calle.

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